MANOS DE BRUJA . ARDOR



Palexco . Sala municipal de exposiciones

Instalación, estampas y vídeo

16/04/2019 - 19/05/2019


A Coruña
2019







Vista parcial de la exposición, Palexco



Manos de bruja es un proyecto en el que han intervenido la historiadora del arte Mercedes Replinguer, el antropólogo Honorio M. Velasco y el economista Joan Esteban, investigadores que han aportado sus conocimientos, y han hecho posible que este trabajo sea de arte y de investigación. Sus ensayos han sido recogidos en el libro/catálogo de la exposición. El tamaño de algunas de las obras y sus requisitos técnicos han dividido la exposición en Svmmis desiderantes affectibvs y Ardor, exponiéndose de forma simultánea en el Museo Barjola y la Sala Palexco.




EVA QVI y AVE QVI



AVE QVI, y EVA QVI, hacen referencia a la cuestión sexta del Malleus Maleficarum.




Eva QVI
320 x 200 cm.
Estampa, tinta y bordado/ tela
2015-2019



AVE QVI "Se trata de un montaje de cuatro estampas sueltas, con el dibujo de una mano cada una, donde el texto escrito, dibujado y cosido cuando están unidas, adopta el contorno de un cuerpo femenino que parece caer hacia el abismo. Un cuerpo que no está definido, delimitado por una línea continua que dibuje la silueta femenina sino por palabras, términos sueltos que aprisionan y marcan la figura haciendo referencia a órganos corporales, internos y externos; palabras que describen también conceptos y definiciones de la mujer en distintas épocas, incluidas frases en latín del Malleus que ha determinado esta instalación. Sin embargo, esta escritura, en realidad, dibuja un vacío pues, al mismo tiempo que a la manera de un caligrama construye un cuerpo como un pensamiento del lenguaje, lo desgarra; cuerpo roto, desmembrado al dispersarse las cuatro estampas que lo componen, volviendo ilegible, por tanto invisible ese contorno femenino que daba unidad a la escritura y a la forma plástica".

Mercedes Replinguer, Escenografías de una mano: silenciosas iluminaciones nocturnas
Catálogo Manos de Bruja. Ardor, 2019.




Manos de madre
Vista parcial, Palexco




Manos de Madre son los dibujos de las manos de mi madre, grabados y estampados. Sobre ellos he bordado, en color rojo sangre, algunos conceptos extraídos del libro Malleus Maleficarum. Las frases que he recogido hablan del poder del mal que provocan algunas mujeres. En medio de los lienzos destacan cuatro manos, anverso y reverso, en las que he escrito mulier, soror, filia y mater, que representan la protección. Son una llamada, una invocación al cuerpo universal mujer, para hacer frente a ese mal que los inquisidores hicieron recaer en la mujer, la hija, la hermana, la madre.





Manos de madre
Políptico 16 obras de 100 x 81 x 3 cm. c.u.
Grabado, tinta y bordado / tela
2019






Manos de Madre. Detalles




Vista parcial de la exposición, Palexco




Incisión I
Díptico, 140 x 200 cm.
Estampa, tinta e hilo / papel
2015





Incisiones I, II y Mis manos flor, son dípticos dibujados y bordados en papel de 140 x 200 cm. Otras obras son Mano estrella, Llama blanca y Estructuras con llama. La serie Dracos son cuatro estampas que contienen manos en llamas y serpientes. Se presentan con toda su ambigüedad polisémica. La “figura del dragón que le dan a estos dibujos un tono oriental próximo al concepto de tiempo que representa el término impermanencia japonés (mujô); lo efímero liberado, dice Christine Buci-Gluksmann, del desasosiego melancólico occidental pues está desprovista de toda trascendencia y, por tanto, la muerte no procede de lo trágico sino del flujo de los cambios de la existencia donde no existe una realidad permanente, una sustancia perdurable. La transitoriedad, la impermanencia de signo oriental, a diferencia de lo efímero en nuestra cultura, “es el retorno del tiempo sobre sí mismo, su espiral o su dragón”. Replinger, ibidem.




Pensar a solas II,
Díptico, 140 x 100 cm.
Estampa, tinta y bordado / papel
2015



Pensar I, II, III son tres obras, donde "la superficie de la mano está recorrida por la escritura cosida de esta palabra junto a la expresión a solas. Un juego textual, pensar a solas que hace referencia al Malleus donde se indicaba que Mulier cum sola cogitat, mala cogitat (la mujer que piensa sola, maquina maldades) una frase terrible que sigue taladrando nuestra conciencia como una herida no cerrada, abierta sobre el abismo que este texto ha generado. Palabras escritas levemente, a lápiz y, también, cosidas pues coser, dice la artista, tiene más que ver con la acción que provoca la aguja, agujero para mirar a través de, abrir la memoria, reparar, insistir en que la herida evoca un antes y un después de la acción, donde la piel se transforma para soportar la historia. Escritura como huella en la piel que se funde y entremezcla con las propias líneas de la mano rompiendo las fronteras entre ellas; difícil saber dónde comienzan los trazos de la escritura y terminan las líneas trazadas o cosidas, cual es fondo y cual figura. Una prolongación natural del dibujo a la escritura pues, según ha declarado la artista en numerosas ocasiones, dibujar es realmente como escribir. Escritura a mano, en algunas partes casi imperceptible, recogiendo las vacilaciones, la torpeza de una escritura hecha con la mano izquierda que se introduce en la piel carnosa para, con el mismo texto que anulaba la palabra de esas mujeres, construir un nuevo lenguaje. Manos que dan expresión al pensamiento, Mano, ella misma, que piensa pues en estas estampas es al mismo tiempo la mano que escribe y aquello sobre lo que se escribe. Conocimiento sensible, sin duda, pues procede del tacto”. Replinger, ibidem.




Mis manos flor
Díptico, 140 x 200 cm.
Estampa, tinta e hilo / papel
2015


“...A la misma serie pertenece el díptico de Mis manos flor con una inmensa figura floreal dominando toda la palma como si fuera un mándala encerrado en el círculo mágico que condujera a la unidad de vida y conciencia; flores que remiten a imágenes de la metamorfosis que Walter Benjamin asociaba con “el principio mismo femenino y vegetal de la vida” . Una flor, también, como metáfora del paso del tiempo y la fragilidad del momento; la melancolía de lo que solo dura un instante. Belleza flamígera evanescente cuya presencia en esta mano la convierte directamente en una Vanitas.” Replinger, ibidem.