MANOS DE BRUJA . ARDOR



Palexco . Sala municipal de exposiciones

Instalación, estampas y vídeo

16/04/2019 - 19/05/2019

A Coruña
2019







Vista parcial de la exposición





Después de la bula papal de Inocencio VIII, en 1484, summis desiderantes affectibus, que viene a decir: 'anhelando ansiosamente' acabar con la brujería..., y que yo he utilizado como título para mi obra summis desiderantes affectibus (2014), pero traducida con otro matiz: 'echando en falta con todos los afectos'. Porque eso fue lo que faltó, afecto por los seres vivos humanos, afecto por las mujeres.

Esa bula reconoció la existencia del Maligno y de su capacidad para, a través del cuerpo de las personas, principalmente mujeres, cometer actos demoniacos como arruinar las cosechas, dejar impotentes a los hombres, estériles a las mujeres o cometer infanticidios, y un largo etc. de despropósitos que incluyen el vuelo en la noche para asistir a los aquelarres y al encuentro con el demonio...

Dos años más tarde a la promulgación de esta bula, los inquisidores dominicos Kramer y Sprenger escribieron un manual para cazar a las brujas, el Malleus Maleficarum, traducción terrorífica, el martillo de las brujas. Y en ese libro se relaciona y justifica cómo la mujer es más proclive que el hombre a aliarse con el demonio. Y la razón es bien simple, porque en esa obsesión de la institución católica por el sexo, vio que el cuerpo de la mujer era insaciable. También la consideró mentirosa, por lo que no se la podía dejar pensar a solas porque maquinaría maldades... Según ellos, la mujer poseía los tres vicios terribles: la infidelidad, la ambición y la lujuria, que la hacían especial candidata para la unión con el demonio. Además, era imperfecta. No había sido creada a imagen de Dios, como Adan, sino que había sido hecha con su costilla torcida… Y, los inquisidores, como buenos estudiosos de los textos antiguos, tuvieron un amplio repertorio de escritos misóginos, con los que pudieron documentar sus hipótesis.

El conjunto de obras reunidas en Palexco son una respuesta a ese mundo oscuro de la brujería, por el que cientos de personas fueron acusadas, torturadas, castigadas y quemadas. Sobrecoge saber que muchos niños sufrieron la misma suerte que sus madres, ya que los inquisidores llegaron a pensar que la brujería se heredaba.




Vista parcial de la exposición




Cuando terminé la obra summis desiderantes affectibus (2014), me di cuenta que, a pesar de su luminosidad y transparencia, esta obra me planteaba muchas preguntas: ¿Podríamos pensar, tal y como ocurre en algunas ciudades, por ejemplo de Alemania que son extremadamente conservadoras, que existe una correlación respecto a la sumisión de la mujer hoy, y la salvaje represión que sufrieron en los periodos que hubo delaciones, persecución, torturas y muertes? ¿El fenómeno de la caza de brujas ha sido una cuestión de género, un feminicidio por la prevalente misoginia de la época? ¿Qué registros de estos hechos permanecen en nuestro inconsciente colectivo? Estas cuestiones fueron compartidas por la historiadora del arte Mercedes Replinguer, el antropólogo Honorio M. Velasco y el economista Joan Esteban y, desde sus respectivos campos de estudio han contribuido con sus investigaciones a este trabajo, haciendo que este trabajo sea de arte y de investigación. Sus cuatro ensayos han sido recogidos en el libro/catálogo de la exposición.




Eva QVI, 2015-2019
320 x 200 cm.
Estampa, tinta y bordado/ tela




QVI hace referencia a la cuestión sexta del Malleus Maleficarum, donde se justifica de forma teórica la maldad de la mujer. Estas obras están compuestas por cuatro manos en los que hay una figura central, una mujer construida con palabras. Se trata de un fragmento de este libro. Los bordados sugieren la herida, pero también la reconstrucción de la memoria, la sanación y la necesidad de protección. Con esta idea realizé los dos polípticos AVE QVI, texto en latín, y EVA QVI, mismo texto en castellano.





Vista parcial. Manos de madre




Manos de madre, 2019
Políptico 16 obras de 100 x 81 x 3 cm. c.u.
Grabado, tinta y bordado / tela




Manos de Madre son los dibujos de las manos de mi madre, grabados y estampados. Sobre ellos he bordado, en color rojo sangre, algunos conceptos extraídos del libro Malleus Maleficarum. Las frases que he recogido hablan del poder del mal que provocan algunas mujeres. En medio de los lienzos destacan cuatro manos, anverso y reverso, en las que he escrito mulier, soror, filia y mater, que representan la protección. Son una llamada, una invocación al cuerpo universal mujer, para hacer frente a ese mal que los inquisidores hicieron recaer en la mujer, la hija, la hermana, la madre.





Manos de Madre. Detalle




Vista parcial de la exposición




Incisión I, 2015
Díptico, 140 x 200 cm.
Estampa, tinta e hilo / papel


Incisiones I, II y Mis manos flor, son dípticos dibujados y bordados en papel de 140 x 200 cm. Otras obras son Mano estrella, Llama blanca y Estructuras con llama. La serie Dracos son cuatro estampas que contienen manos en llamas y serpientes, animales que recuerdan la sabiduría, la regeneración y la inmortalidad. Representan la diosa madre, la unidad del cielo y la tierra, la vida y la muerte, la diosa en femenino, la eclipsada creadora del universo por el dios antropocéntrico y patriarcal. Pensar I, II, III son tres obras, que hacen referencia a la idea de los inquisidores, que la mujer que piensa a solas maquina maldades, anulando de este modo su capacidad para pensar, su pensamiento, su espacio o su tiempo de reflexión.




Pensar a solas II, 2015
Díptico, 140 x 100 cm.
Estampa, tinta y bordado / papel





Mis manos flor, 2015
Díptico, 140 x 200 cm.
Estampa, tinta e hilo / papel