ESPEJO DE ÉTAND DONNÉS



MUSEO DE CERVERA
Casa Museu Duran i Sanpere

Performance
DIA INTERNACIONAL DE LOS MUSEOS 2021
15/06/2021
duración de 11:00 a 21:00 horas

Cervera, Lleida
2021






Espejo de Étand Donnés es una performance que toma como referencia la instalación Étand Donnés de Marcel Duchamp, 1969, para revisionar la representación del cuerpo femenino. Con esta obra me gustaría devolver una imagen completamente contraria al cuerpo anónimo, desnudo y roto de Étand Donnés. En su lugar, dejo ver cómo es el origen de una de mis creaciones, un estudio que requiere de horas de trabajo, para lo que necesito una habitación (y sueldo), que ya reclamara Virginia Woolf. Para ello, he trasladado de mi estudio al despacho de la Casa Duran documentos, libros, notas, ordenador, … subvirtiendo en esta apropiación, la de un espacio tradicionalmente masculino, las relaciones de poder de la casa.

Aunque la performance sucede en un espacio cerrado se trata de una obra abierta, en tanto que su disposición es conocer y profundizar en un proyecto de representación, que se desdobla. Uno, el que puede ser visto. El otro, sobre el que estoy trabajando y que no está teniendo lugar, todavía. Es decir, se produce una imagen especular, podemos ver que se está creando o gestando en tiempo real, sin que lleguemos a ver la dimensión del proyecto real que se crea. La performance es creación y el origen de una creación, que sucede en ese espacio.

Al contrario de la vida que el espectador tiene delante, y que puede ver a través de dos agujeros semejantes a la instalación duchampiana, esta última es una representación muerta, que recuerda el estilo de los dioramas de los museos de historia natural, que se pusieron de moda en el siglo XIX. ¿Qué hay en aquella habitación de Duchamp? Un cuerpo cazado, muerto, anónimo, depositado sobre unas ramas, sobre un fondo de bosque, pintado. ¿ No les recuerda a los dioramas del Museo Norteamericano de Historia natural?. Toda la información del cuerpo parece proceder de la iluminación que sostiene una mano, la única que vemos. La única que tiene. La composición está centrada en lo que Duchamp estimó importante y, se muestra abierto de forma aséptica; el cuerpo afeitado, los muslos separados. El resto de las partes de ese cuerpo que no vemos han sido cortadas. Esta instalación sugiere una naturaleza muerta, o la historia natural que nos han contado de cientos de formas; la naturaleza de la mujer que debe iluminarse a sí misma, la que le informan que es su mejor parte. ¿Estamos ante una mujer, o más bien un trozo de carne de un cuerpo anónimo de mujer?.

Sin duda, esta obra nos lleva a la pintura L'Origine du mondede Gustave Courbet, 1866. Un título muy acertado; todos hemos salido de ese origen, del cuerpo de nuestras madres. Pero, ¿pondríamos a nuestras madres como carne y como sujetos anónimos? No tiene importancia aquí la información que, por un casual conocemos, acerca de quien fue la mujer que posó para esta obra, ni tampoco quienes fueron sus propietarios.

Finalmente, todo aquello que nos rodea, y no solo las obras de arte, contienen historias que nos sirven de aprendizaje y que, a fuerza de verlas las aceptamos y las hacemos nuestras. En este caso, el espejo que propongo nos muestra la imagen insostenible de un poder blanco hegemónico en la historia del arte, de la soberbia de una mirada masculina que se reafirma y sobrevalora en ese espejo en el que los hombres se han visto a lo largo de la historia, a través de las mujeres, aumentados de tamaño, sobredimensionados, como escribió Woolf, y que aquí cobra una dimensión crítica.



Museo de Cervera · Casa Duran i Sanpere

Texto: © Ana DMatos
Foto: © 2021, Adolf Alcañiz